miércoles, 15 de enero de 2014

Días...

Esos días en los que todo te sale mal. Días en los que todo te sienta mal. Días en lo que solo quieres que termine el día.
Los días en los que te levantas con el pie que no debes y desde el minuto uno estás ofuscado, enfadado, molesto con todo lo que ves, oyes y haces. Días en los que no te mueves ni quieres hacerlo. Esos en los que te sentarías a comer un paquete de galletas tras otro hasta que los dulces llenaran el vacío de tu alma, más que el de tu estómago. Días en que solo quieres escuchar música triste o dura, que solo te ayuda a estar más molesto con el mundo. Días en lo que la mínima cosa molesta, es la mayor de las molestias, la bomba atómica de lo molesto. Y ese enfado solo puede crecer y crecer. Los días en que realmente entiendes la razón de las guerras, el porqué de los insultos. Y encima se te cae un vaso y se te rompe.